Historia de Tahiti y de la Polinesia Francesa (I)
La Polinesia Francesa está situada en mitad de Océano Pacífico, más de 4.000 kilómetros al este de Australia y más de 5.000 kilómetros al oeste de Chile. Algunos exploradores se aventuraron a explorar las aguas del Pacífico en busca de Eldorado, y en 1521 se descubrieron las Islas Tuamotu. Ningún occidental volvería a acercarse a esta región hasta 1567, año en que la expedición comandada por el español Álvaro de Mendaña llega hasta las islas Salomón pero no avista ninguna de las que integran la Polinesia Francesa.
Una segunda expedición de Álvaro de Mendaña partió de Perú en 1595 con 4 naves y 400 hombres a bordo que, esta vez sí, llegaron a Fatu Hiva (islas Marquesas). La toma de contacto con los nativos causó estragos en ambos bandos, aunque el segundo de a bordo, el navegante portugués Pedro Fernandez de Queiroz, logró escapar con 50 hombres y llegar a Filipinas. El propio Fernandez de Queiroz comandaba la expedición que partió en 1605 con ánimo de descubrir la “terra australis incognita” y que avistó distintas islas pero evitó poner pie en muchas de ellas ante la manifiesta hostilidad de los nativos. Solo en Hao (archipiélago de Tuamotu) tuvieron la oportunidad de desembarcar y aprovisionarse de agua y alimentos.
A finales del siglo XVII y principios del XVIII se intensificó el comercio de bienes entre Filipinas y América del Sur, y a su vera llegaron al Pacífico piratas y contrabandistas que exploraron todas las rutas posibles. Por desgracia, no se guarda ningún registro de sus viajes, por lo que es prácticamente imposible saber si conocieron o no la actual Polinesia Francesa.
En la segunda mitad del siglo XVIII los ingleses envían las primeras expediciones científicas al Pacífico; en 1765, el Comodoro John Byron avistó el archipiélago de Tuamotu, aunque no llegó a desembarcar. Solo dos años después, el 17 de junio de 1767, el capitán inglés John Wallis desmbarcaba en Taiarapu, en la costa sur de la isla de Tahití. El recibimiento por parte de los nativos fue tan hostil que los ingleses tuvieron que levar el ancla al día siguiente, llegando a la bahía de Matavai (norte de la isla) el 23 de junio. Aunque los nativos se mostraron hostiles desde el primer momento, el día 24 de junio una expedición de hombres fuertemente armados desembarcaron en la isla para bautizarla como “Isla del Rey Jorge III” y tomar posesión de ella.
El 2 de abril de 1768 llegaron a Tahití 2 barcos franceses comandados por Louis-Antoine de Bougainville, que estableció un campamento en Hitiaa para los marineros que padecían escorbuto. El uso de plantas medicinales alivió las dolencias de los franceses, que volvieron a su país ensalzando las virtudes de los nuevos territorios y reclamando su posesión; el libro “Viaje“, publicado en 1771 por el propio Bougainville, tuvo un éxito sin precedentes en Francia.
En 1769 el capitán inglés James Cook contruyó un fuerte en Tahití para establecer un observatorio astronómico y poner a salvo el material científico que había llevado hasta allí. Durante la década de 1770, Cook llegó a Tahití en 3 ocasiones distintas, llevando cada vez noticias más sorprendentes sobre la cultura local a su país.